Permacultura

Curso del Taller de Permacultura 2006, Ecovilla Gaia (Argentina)

Creemos en la Permacultura como una práctica y estilo de vida para acercarnos de forma amable y ética a nuestro planeta, a nuestro entorno y porqué no con nosotros mismos.

Pero ¿Qué es Permacultura?, pues bien, acá va una descripción.

La Permacultura nace en Australia en los años ’70, creada por Bill Mollison y David Holmgren, quienes buscaban establecer un sistema de diseño para constituir establecimientos humanos sustentables.
En la isla de Tasmania, durante un año, prepararon las bases de lo que hoy es la Permacultura como la tesis universitaria de Holmgren sin saber, quizás, que por estos días sería materia de enseñanzas y aprendizajes en más de 80 países en el mundo.
Su nombre fue en un principio la conjunción de “PERMAnente agriCULTURA” y muy pronto pasó a abarcar el concepto mas amplio de “Permanente Cultura”.
Varias Ecoaldeas que han surgido y otras que van surgiendo han tomado a la Permacultura como base de diseño de su propio hábitat, entendiendo que el propio diseño integral es la piedra fundamental desde donde empezamos a construir espacios saludables en los que podamos desarrollarnos y vivir pacíficamente y en armonía.
Hemos hecho una mini introducción acerca del nacimiento y la expansión de la Permacultura pero….¿Qué es realmente la Permacultura?!

Como dijimos al principio la Permacultura es un sistema de diseño consciente para la constitución de establecimientos humanos sustentables….entendiendo sustentabilidad como sostenibilidad en el tiempo.
Basada en las sabidurías de los pueblos primordiales, enriquecida por los avances de nuestros tiempos, pero por sobre todas las cosas, la Permacultura, se fundamenta en la cuidadosa observación de los Patrones de la Naturaleza.
Prestando atención a los ciclos y a los seres y elementos que forman parte de cada ecosistema, la propuesta permacultural radica en el enriquecimiento de los mismos, para beneficio humano y de todos los seres que cohabitan este planeta.

La permacultura no es un dogma rígido que debe seguirse a “rajatablas”. De hecho, es un concepto que encuentra su fortaleza, al igual que los ecosistemas naturales, en su flexibilidad, en su constante capacidad para modificarse y regenerarse.

Así es como, por ejemplo, David Holmgren en su último libro publicado en el 2002 (Permaculture, Principles & Pathways beyond Sustainability) aprovecha la experiencia de 25 años de existencia del movimiento permacultural para nutrir y modificar los principios de diseño, sumando enseñanzas aprendidas en nuevas observaciones y desechando puntos que ya no tienen razón de ser.

En síntesis, podemos concluir que el concepto de permacultura incluye una serie de principios de diseño, aplicables en cualquier parte de la naturaleza y en diversas áreas, los cuales ayudan a encontrar la libertad para co-crear ecosistemas y grupos humanos saludables que se rigen de acuerdo a sus propias capacidades, a los recursos disponibles, a la cultura del lugar en que viven y a sus requerimientos.

La importancia del diseño

Hace ya varios centenares de años que grandes arquitectos y diseñadores de diversas culturas y civilizaciones han comprendido la importancia del diseño y de la forma, sin menospreciar la de los materiales específicos con los que se desarrollan las construcciones. Esto es válido en cualquier ámbito de la naturaleza, ya sea en la forma de las galaxias y sistemas solares, en la de los árboles, o en los cuerpos de los animales, así como en las construcciones de nuestras casas y edificios, nuestras ciudades y sociedades.

Los diseños son estructuras que responden a necesidades específicas y de algún modo ayudan a cumplir sus objetivos a las entidades que los adoptan. Como ejemplo podemos observar un río cualquiera, que, ayudado por sus márgenes y por su forma, fluye hacia el mar donde encuentra su libertad. Al mismo tiempo, podemos observar como todo funciona en ambas direcciones y el diseño influye en el desarrollo de conductas y pensamientos, limitándolos o incitándolos a desarrollarse en alguna dirección, según su propio objetivo.

De este modo, podemos comprender, por ejemplo, la incidencia que tuvo el patrón de diseño de ciudades en forma de “damero”, que Carlos V impuso imitando modelos romanos, en el crecimiento y desarrollo de la sociedad post-hispánica en América Latina.

Tal fue, y tal es, la magnitud de su influencia en las sociedades, que ya forma parte de la cultura y de nuestro pensar. Así como la costumbre de reunirnos en plazas y parques públicos está directamente ligada al hecho de haberlas situado como centro mismo del diseño de las ciudades. A su vez, la forma de pensar lineal se relaciona con el diseño de nuestras calles y edificios, y la desconexión con la naturaleza encuentra su fundamento en un modelo de diseño implantado más allá de topografías, climas, geografías y culturas existentes.

La permacultura acepta el desafío de transformarnos y convertirnos en verdaderos co-diseñadores de las realidades, de los ecosistemas, del planeta, intentando equilibrar la aparente paradoja que implica ser, además, uno de los elementos del mismo diseño. En sí, esto implica un cambio de conciencia, tanto individual como grupal y un gran crecimiento como humanidad.